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MILITARES
La educación de los militares, desde el soldado raso hasta las más altas jerarquías, les convierte necesariamente en enemigos de la sociedad civil y el pueblo. Incluso su uniforme, con todos esos adornos ridículos que distinguen los regimientos y los grados, todas esas tonterías infantiles que ocupan buena parte de su existencia y les haría parecer ridículos (antes payasos) si no estuvieran siempre amenazantes, todo ello les separa de la sociedad. Ese atavío y sus mil ceremonias pueriles, entre las que transcurre la vida sin más objetivo que entrenarse para la matanza y la destrucción, serían humillantes para hombres que no hubieran perdido el sentimiento de la dignidad humana. Morirían de vergüenza si no hubieran llegado, mediante una sistemática perversión de ideas, a hacerlo fuente de vanidad. La obediencia pasiva es su mayor virtud. Sometidos a una disciplina despótica, acaban sintiendo horror de cualquiera que se mueva libremente. Quieren imponer a la fuerza la disciplina brutal, el orden absurdo del que ellos mismos son víctimas.
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EL AMOR
Amor es querer la libertad, la independencia total del otro, es este el primer acto de amor verdadero; es la emancipación completa del objeto al que se ama; verdaderamente no se puede amar más que a un ser perfectamente libre, independiente no solamente de todos los demás sino incluso y sobre todo de aquel de quien es amado y a quien se ama. Esta es mi profesión de fe política, social y religiosa, éste es el sentido íntimo no sólo de mis acciones y mis tendencias políticas, sino hasta donde puedo de mi existencia particular e individual; porque el tiempo en el que estos dos tipos de acciones podrían ir por separado está ya muy lejos; ahora el hombre quiere la libertad en todas las acepciones de esta palabra, o no la quiere. Querer, al amar, la dependencia de aquella persona a la que se ama, es amar una cosa y no un ser humano, pues el hombre solamente se distingue de la cosa por la libertad; y si el amor también implicara la dependencia sería lo más peligroso y lo más infamante del mundo, porque reaviva entonces una fuente inagotable de esclavitud y embrutecimiento para la humanidad. Todo lo que emancipe a los hombres, todo lo que al hacerlos entrar en sí mismos suscita en ellos el principio de su vida propia, de una actividad original y verdaderamente independiente, todo lo que les da la fuerza para ser ellos mismos, todo esto es verdad; todo lo demás es falso, absurdo. Emancipar al hombre es la única influencia legítima y bienhechora. ¡Abajo todos los dogmas religiosos y filosóficos, no son más que engaños! La verdad no es una teoría sino un hecho, la vida misma, es la comunidad de los hombres libres e independientes: es la unidad del amor que surge de las profundidades misteriosas e infinitas de la libertad individual.
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RESPECTO A MI I
Debo reconocer que siempre he sido muy “disperso” a la hora de escribir. He escrito ensayos, artículos, folletos e incluso libros que en su mayor parte han permanecido en anaqueles, algunos como pruebas de imprenta y otros en forma de manuscritos. Nunca existía el dinero suficiente para publicarlas. Mi lucha literaria siempre fue controlada por impulsos inmediatos, casi arrebatos intensos que tomaban los caminos más insospechados. Muchas veces empezaba con una carta que se extendía en la forma de folleto y seguía creciendo hasta que se convertía en un volumen bastante amplio. A veces, mientras escribía un texto destinado a convertirse en un folleto, aparecía una idea nueva que me inquietaba y me disponía inmediatamente a trabajarla; con lo cual otro folleto quedaba por largo tiempo inconcluso. Para mí siempre ha sido importante mantenerme fiel a mis ideas ampliándolas y defendiéndolas como diera lugar según el lugar y la circunstancia. Si bien encontré alivio a mi triste y prolongado cautiverio soñando yo mismo una obra teatral, me encontré con que yo también era un personaje que inspiraba a escritores y músicos, cosa que todavía me parece increíble. De hecho, un famoso escritor y novelista se inspiró en mí para un relato publicado hace tiempo. Fue hace algunos años cuando nos conocimos en Berlín, ciudad donde nos encontramos en una misma casa en la que ambos habíamos alquilado habitaciones y en la que compartimos siete meses de febriles charlas y conversaciones que se prolongaban hasta muy altas horas de la noche. De este encuentro surgen estas líneas respecto a las artes: “…La verdad se encuentra en la objetividad y en poesía la subjetividad es negación de aquélla…; …hay que buscar el infinito en todos los puntos…; …el arte puede descubrirse a través de la forma y no a través del contenido pues el contenido mismo se expresa a través de la forma, y donde ocurre lo contrario no hay arte…”
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MI VIDA TIENE VALOR!!
Como dijo el gran finch, no tengo que decirles que las cosas están mal. Todo el mundo sabe que están mal. La vida es cada vez más cara. Las hipotecas, los créditos nos asfixian. Hay algunos jóvenes que andan salvajemente en las calles. Por no hablar de los problemas de los inmigrantes, las pateras, el paro, la crisis, la no crisis, el escenario cínico político,... Y parece que no hay nadie en ningún sitio que sepa qué hacer. No hay fin aparente para esto. Sabemos que el aire cada vez está más contaminado, que la tierra se calienta y que el clima es más extremo. Nos sentamos mirando la televisión mientras algún locutor local nos dice que hoy han habido 4 homicidios, 60 actos violentos, maltratos, robos, incendios, como si esa fuera la forma en la que debe ser. Sabemos que las cosas están mal. Hay gente que ni siquiera tiene para comer, gente que se muere de hambre. Las cosas están peor que mal. Es una locura, así que no salimos más. Nos sentamos en casa y lentamente el mundo en el que vivimos se vuelve más pequeño, y todo lo que decimos es: "por favor", al menos déjanos tranquilos en nuestra sala de estar, déjenme tener mi televisión, mi radio y no diré nada... sólo déjennos tranquilos". Bueno, no voy a dejarlos tranquilos. Quiero hacerles enojar. No quiero que protesten, no quiero que escriban a los miembros del congreso porque no sé qué decirles que escriban. No se qué hacer frente a la depresión, la inflación, el paro y el crimen en las calles. Lo único que sé es que primero deben enojarse. Tienen que decir: "¡¡SOY UN SER HUMANO, MALDITA SEA. MI VIDA TIENE VALOR!!"
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